Una de las dudas más frecuentes tras la llegada de un cachorro es cuándo es seguro dejarlo solo en casa por primera vez. Aunque se trata de una situación inevitable en cualquier rutina familiar, es también un momento delicado que puede afectar profundamente al desarrollo emocional del perro. La clave está en saber cuándo, cómo y cuánto tiempo dejarlo solo, para que lo viva como algo normal y no como un trauma.
En este blog te explicamos cómo preparar a tu cachorro para estar solo, qué señales debes tener en cuenta y qué errores evitar para fomentar un vínculo sano y equilibrado desde el principio.
¿Por qué es importante preparar este momento?
Los cachorros son seres sociales por naturaleza. Tras pasar las primeras semanas junto a su madre y hermanos, llegan a un entorno completamente nuevo: tu hogar. Durante los primeros días, su bienestar depende en gran medida de la presencia del tutor, ya que esto les aporta seguridad, referencia y estabilidad emocional.
Dejar a un cachorro solo demasiado pronto o sin preparación puede desencadenar conductas problemáticas como ladridos constantes, destrucción, lloros, ansiedad o incluso problemas digestivos derivados del estrés. Sin embargo, también es importante fomentar su autonomía progresivamente para evitar la dependencia excesiva.
¿Cuándo es el momento adecuado para dejarlo solo?
No hay una respuesta universal, ya que depende de la madurez emocional del cachorro, su carácter, cómo ha sido socializado y las rutinas del hogar. Sin embargo, en general, se recomienda comenzar a practicar la ausencia a partir de los 2 o 3 días después de su llegada, con microausencias de apenas minutos.
En Centro Canino Bagesdog entregamos a cada cachorro con un nivel adecuado de estimulación y seguridad emocional para facilitar este tipo de procesos. Además, ofrecemos orientación personalizada para cada familia, según el comportamiento individual del cachorro.
Cómo preparar el entorno antes de dejarlo solo
La preparación del espacio es tan importante como la preparación emocional. Un entorno seguro, previsible y positivo facilita que el cachorro no perciba tu ausencia como algo peligroso.
Zona delimitada
Crea una zona segura con límites físicos: puede ser una habitación pequeña o un parque para cachorros. Dejarle toda la casa al principio solo aumenta su sensación de vulnerabilidad y lo expone a peligros.
Cama y refugio
Debe tener una cama o transportín con mantas suaves y objetos con olor familiar (como una prenda tuya). Esto refuerza la sensación de seguridad durante tu ausencia.
Agua, juguetes tranquilos y música suave
Deja siempre agua fresca. Añade un mordedor seguro o un juguete tipo Kong relleno con comida para entretenerlo y fomentar su autocontrol. La música clásica o los sonidos relajantes para perros pueden ayudar en los primeros días.
Evita estímulos excesivos
Quita juguetes que lo sobreexciten, objetos que pueda romper o zonas donde pueda acceder a cables, plantas o elementos peligrosos.
Primeros pasos: práctica de ausencias breves
La clave para que un cachorro aprenda a estar solo es la progresión. No desaparezcas de golpe durante horas: construye su tolerancia poco a poco.
Inicio con microausencias
Comienza por salir de la habitación 1 o 2 minutos. No hagas un drama al irte ni al volver. Tu actitud neutra le enseña que irse y volver es parte de la rutina.
Incrementa el tiempo de forma gradual
Una vez que está tranquilo durante 5 minutos, pasa a 10, luego a 20. Observa su conducta al volver: si está relajado, puedes seguir progresando. Si está alterado, reduce el tiempo y avanza más despacio.
Evita los rituales intensos
No lo despidas con palabras de pena ni lo recibas con exageración. Esto solo refuerza su ansiedad. Trata la ausencia como algo cotidiano.
¿Cómo saber si lo está gestionando bien?
El comportamiento tras tus ausencias es la mejor señal. Un cachorro que gestiona bien la soledad:
• Sigue comiendo y durmiendo con normalidad
• No ladra ni llora de forma insistente
• Se muestra tranquilo cuando regresas
• No presenta comportamientos destructivos
Si observas signos contrarios, consulta con tu criador o un educador canino para detectar el origen y corregirlo a tiempo.
Errores comunes al dejar solo a un cachorro
Algunos errores bienintencionados pueden dificultar todo el proceso. Estos son los más frecuentes:
Dejarlo solo demasiado pronto
El primer día no es momento para ausencias largas. Necesita reconocimiento del entorno, apego y calma.
Castigar después de una travesura
Si al volver encuentras algo roto, no lo regañes. El cachorro no asocia el castigo con la acción pasada. Solo aumentas su inseguridad y miedo a tu llegada.
Permitir que siempre te siga
Si nunca practicas el distanciamiento dentro de casa, estar solo será una experiencia angustiante. Desde el primer día, permite que se quede en otra estancia mientras haces tareas breves.
Hacer grandes despedidas
“Tranquilo, mamá vuelve pronto” con tono afectado solo lo alerta. El desapego neutro es más educativo.
Consejos para fomentar la autonomía del cachorro
Además de la gestión de la soledad, puedes trabajar su independencia de forma positiva.
• Fomenta que juegue solo de forma segura
• No intervengas cada vez que emita un pequeño quejido
• Respeta sus momentos de descanso
• No refuerces conductas de dependencia con caricias constantes
• Evita sobreestimulación emocional en tu presencia
En Centro Canino Bagesdog, recomendamos a todas las familias practicar rutinas equilibradas donde el cachorro reciba atención de calidad, pero también tiempo propio para regularse.
¿Y si tengo que irme muchas horas?
Si no puedes evitar una ausencia prolongada en los primeros días, lo mejor es contar con ayuda: un familiar, vecino o cuidador que lo visite, lo saque un rato y revise su estado. Otra opción es considerar un hogar canino de confianza donde el cachorro pueda estar acompañado hasta que aprenda a quedarse solo sin problema.
Conclusión
Dejar solo a tu cachorro no debe vivirse como una prueba traumática, sino como un proceso gradual y natural que forma parte de su aprendizaje. Con la preparación adecuada, un entorno controlado y ausencias bien gestionadas, tu cachorro aprenderá que tu marcha no significa peligro, sino una parte más de su día.
El objetivo no es que “aguante” estar solo, sino que lo viva con tranquilidad y confianza.
